pudo agitar LA LIBERTAD sobre su pecho
(no el de él, sino el de AMÉRICA)
y mostrarla a los hombres
como un hermoso pan.
Hoy no habrá fiesta en Managua,
en casa de Margarita Debayle.
(la última noche que cayó las aplastó
a ambas, casa y a Margarita dentro)
Vacantes no hay para la esperanza,
ni siquiera en las fronteras intestinas.
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